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10/03/2021 opujols0

Uno de los errores más habituales (y más grave…) que se comete al preparar una presentación es no tener en cuenta a la audiencia a la que va dirigida. El ponente prepara las transparencias pensando más en lo que quiere decir (“yo he venido a hablar de mi libro”) que en lo que realmente interesa a los asistentes. El ponente es evidentemente protagonista de la presentación, pero no es el más importante. El actor principal es la audiencia porque es a ella a quien se desea llamar a la acción.

Por ello, previamente a la presentación, debemos saber quienes son los asistentes, sus roles, demandas o expectativas. No es lo mismo explicar el concepto del “calentamiento global” en un congreso científico, en una escuela de primaria, en una asociación empresarial o en un foro político. Sólo conociendo a quien nos dirigimos podremos adecuar nuestra presentación para que conecte con la audiencia. Evidentemente ello implica más trabajo por parte del ponente, pero sólo preparando una presentación “a medida” se conseguirá despertar el interés y captar la atención de los asistentes.

Adicionalmente, también es relevante conocer el tamaño de la audiencia, la duración de la presentación y si ésta se llevará a cabo de forma presencial o virtual.


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22/12/2020 Joan Puig0

En 2004 tuve la suerte de incorporarme en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Química de la Universidad Rovira i Virgili como profesor asociado para impartir la asignatura “Tribología y Lubricación”. A pesar de mi ilusión y entusiasmo iniciales, pronto me di cuenta de que los alumnos no escogían la asignatura precisamente motivados por su contenido (muchos de ellos me confesaban que no sabían de que iba …) sino más bien porque les permitía cuadrar los siempre complicados horarios. Así pues, los inicios no fueron demasiado estimulantes, tanto por la baja asistencia como por las caras de aburrimiento de los que decidían venir a clase.

Así pues me propuse no sólo aumentar la asistencia a las clases, sino que los alumnos participaran activamente, pero … como?. Un buen amigo me recomendó el libro, Presentation Zen de Garr Reynolds. Desde el primer momento me sedujeron sus propuestas: sencillez, estructura, claridad, estética, pasión, … Después de disfrutar de muchos momentos leyendo este libro, rehíce el contenido de la asignatura, el diseño de los apuntes y la dinámica de trabajo.

Con todo ello conseguí que las clases fueran más amenas, interactivas, dinámicas, con contenidos prácticos, donde la información presentada era mucho más visual y conectaba con la audiencia. Así es como nació mi primera “Presentation Zen”.

El interés de los alumnos fue aumentando y esto se notaba en una mayor asistencia y participación en las clases, aunque compartía franja horaria con la “Champions” … todo un reto!. Esta dinámica se consolidó a lo largos de los siguientes cursos, mejorando en base a la experiencia y el “feedback” recibido. Y así es como en el curso 2010 las “Presentation Zen” se incluyeron en el MBA de la URV como una herramienta más de liderazgo y hoy llega a todos los que pensáis que se puede contar una historia que conecte con vuestra audiencia.


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24/11/2020 Joan Puig0

En el post “Pasos para preparar una presentación” del 12.07.20 se exponen los siete elementos claves en una presentación para que ésta conecte con la audiencia.
El primer paso es preguntarse si la presentación presencial es realmente necesaria o bien podemos utilizar otros medios para comunicar y transmitir el contenido de nuestra presentación: correo electrónico, teleconferencia, videoconferencia, disponibilidad de la información en la “nube”, …

Para responder a esta pregunta te propongo que recuerdes cuando eras niño/a y escuchabas boquiabierto/a los cuentos e historias que te explicaban tus abuelos, tus padres y que, con el paso de los años, tú los has explicado a tus hijos. O cuando has asistido a un concierto de tu grupo de música favorito después de escucharlo una y otra vez en “vinilo”, cinta de “cassette”, “compact disc” o “spotify”. También, quizás cuando has tenido la suerte de asistir a una conferencia o seminario de alguien que sin darte cuenta te ha hecho pasar el tiempo sin darte cuenta. ¿Puedes recordar situaciones como éstas?… Sólo si nuestra presencia puede aportar un valor añadido a la audiencia, tendrá sentido llevar a cabo una presentación.

A lo largo de este año 2020, la pandemia de Covid-19 nos ha obligado a modificar muchos de nuestros hábitos tanto en nuestro entorno privado como laboral. Uno de los cambios más importantes ha sido el gran incremento de videoconferencias a través de aplicaciones de fácil utilización como “Skype”, “Teams”, “Zoom”, … En el ámbito profesional, este nuevo escenario ha puesto de manifiesto el potencial de estas herramientas para seguir llevando a cabo nuestras actividades sin necesidad de las reuniones presenciales. Aprovechemos esta dura experiencia provocada por el Covid-19 para replantearnos el modelo de reuniones en nuestro ámbito laboral, potenciando en lo posible las alternativas ofrecidas por las nuevas tecnologías y reservando las presentaciones para aquellas ocasiones en que nuestra presencia permita conectar con nuestra audiencia para cautivarla, motivarla, convencerla, ilusionarla … cómo cuando escuchábamos las historias de nuestros padres, abuelos … o las canciones en directo de nuestros músicos favoritos.