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10/03/2021 opujols0

Uno de los errores más habituales (y más grave…) que se comete al preparar una presentación es no tener en cuenta a la audiencia a la que va dirigida. El ponente prepara las transparencias pensando más en lo que quiere decir (“yo he venido a hablar de mi libro”) que en lo que realmente interesa a los asistentes. El ponente es evidentemente protagonista de la presentación, pero no es el más importante. El actor principal es la audiencia porque es a ella a quien se desea llamar a la acción.

Por ello, previamente a la presentación, debemos saber quienes son los asistentes, sus roles, demandas o expectativas. No es lo mismo explicar el concepto del “calentamiento global” en un congreso científico, en una escuela de primaria, en una asociación empresarial o en un foro político. Sólo conociendo a quien nos dirigimos podremos adecuar nuestra presentación para que conecte con la audiencia. Evidentemente ello implica más trabajo por parte del ponente, pero sólo preparando una presentación “a medida” se conseguirá despertar el interés y captar la atención de los asistentes.

Adicionalmente, también es relevante conocer el tamaño de la audiencia, la duración de la presentación y si ésta se llevará a cabo de forma presencial o virtual.